
lunes, 30 de noviembre de 2009
Helicóptero

domingo, 29 de noviembre de 2009
Exposición Houston, tenemos un poema en Centro Cultural Pilar Miró
sábado, 28 de noviembre de 2009
Les importa un pepino

Soy muralla, llevo las pinzas del poema clavadas en el escroto de la desconsideración.
Reconozco el verdor de vuestras manos,
el ronquido de azufre del invernadero,
sé que llenáis hectáreas de plástico
para manteneros en la pobreza.
El vino de la costa adormece el rencor
y aún así madrugáis a las cosechas
y regáis las tierras secas
y de las raíces cuelga el desamparo.
Verde que te quiero paro,
verde el cobre del pepino,
las playas mecen los subsidios
del Motril de los desgarros.
Tanta tonelada sin destino,
y tanto grito jornalero,
las murallas son excesos
del clamor del desatino.
Mirad a los hombres asesinando sus plantas,
con qué gracia acribillan sus regaderas,
fijaos en el aullido imposible de sus pancartas,
sus tractores abren su llanto como la flor.
Si sus kilos ya no son de la peseta,
y el céntimo les place el resquemor
y la mentira se multiplica por cincuenta
y aún así, maldita sea, dan gracias al señor.
Jornaleros de Motril, armaros
más allá de la paciencia,
mirad los surcos de las manos,
armarios, cajones de inocencia,
salid a fuerza de disparos
poned tomates de trincheras
y dadle patadas al señor.
Que aún nos quedan señoricos
que se llenan la barriga de pobrezas,
que se limpian de los dientes las lentejas
que vuestra espalda cultivó.
Y sí, acumulad vuestros años de estrategas,
que se metan los pepinos donde les quepa,
que vuestro silencio les arrugue la corbata
y manchen de justicia vuestra hoz.
Mandad el conformismo a la mierda,
alzad vuestras azadas al hedor,
les importa un pepino vuestra queja
de apocado y derrotado agricultor.
Os reconozco el verdor hermanos,
la estrechez de vuestros bolsillos,
os mando la cúspide, el ánimo
de vuestra pirámide de pepinos.
Y que no desfallezcan los látigos
ni las rebabas
de los cuchillos.
viernes, 27 de noviembre de 2009
jueves, 26 de noviembre de 2009
Terapia
jueves, 19 de noviembre de 2009
Manías

Yo no sé por qué abres los ojos de esa manera,
qué manía por comerme,
qué fijación por el huracán,
qué te habrán hecho a ti las tejas.
Yo no sé por qué ciernes tanto los labios,
qué manía por verme,
qué fijación por la pestaña,
qué te habrá hecho a ti mi boca.
De verdad que no sé por qué no me quieres,
si tienes esa puta manía
de hacerlo y ocultarlo,
qué te habrá hecho a ti mi sangre.
Bébeme
y calla.
Entrevista a Elena Moratalla en Poetas en el Aire

Aquí podéis escuchar la preciosa entrevista que Sebastián Galán y Martín Lozano hacen a Elena Moratalla el jueves 18 de Noviembre en el programa Poetas en el Aire de Radiovallekas. Acompañados por la música de José Luis Pardo, cantautor manchego que hace que la poesía vibre con su guitarra.
A la coordinadora del grupo Poekas, fundadora de TintaViva no le tiembla la voz en su defensa de los espacios que permiten los derroches del poema y sale triunfadora llevando como chaleco su tremenda bondad y simpatía. Un placer y una sonrisa supone escucharla.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
5 dibujos para 5 haikus
El pasado jueves 5 de Noviembre hablé de poesía japonesa en el programa que emito en More than Words, sala de cultura de ozú. Al final del programa prometí regalar un dibujo al mejor Haiku que me llegara, total, que sólo participaron cinco personas y decidí que cada una de ellas recibiera su premio. No son grandes obras, pero lo que importa es el detalle. Los cinco intentos más o menos acertados de Haiku fueron los siguientes:
SIRONA:
Cual serpiente
resbalo por tu piel
amado mío.
MAKEKA:
Sueños ausentes
tus suaves movimientos
en gran desorden.
ALMADELUNA:
Luna callada
perdida en un llanto
cantando al sol.
JADEL:
Entré de noche,
me quedé en silencio,
feliz he sido.
ENTIERRADENADIE:
Alfombra de hojas,
cielo de velo oscuro
eres otoño.
martes, 17 de noviembre de 2009
Atentado

pondrían su foto en las ventanillas,
y los poetas dejarían de escribir
acribillados.
Su ojo vale más que el Machu Picchu,
su estación es un metro sin paradas;
París sin ella es una escoria
y el Prado una colección de sabandijas.
El Tibet existe para escapar de su amenaza,
el Ying y el Yang eran tres pero la retiraron,
la brisa suena como una de sus maldiciones
y ni me hablen de comparar su pelo con el mar.
Y yo no tengo la culpa
de que le hayan puesto
en los labios,
en los radios,
bidones de amonita.
Ni tengo por qué dar las pistas
sobre el paradero del Santo Grial
(que es una, la más triste, de sus bufandas).
Ra era ella una noche de pijama
y La Meca una ceja sin peinar.
Tan guapa que hace que las manzanas
atraviesen las flechas por el corazón
y que sus equivocaciones le pidan perdón
antes incluso de arrollarse.
La bubónica del Decamerón,
la de los grados del cartabón,
la que infringe electrocardiogramas
y los llena de corcheas,
la que cuando toca el piano
es el piano el que la toca;
la clave de sol es su firma
y el eclipse de sol es su enojo
Un ovni es ella y un candil,
al del anís le dijo mono
y lo marcó para siempre,
a mí me dijo hola
y entendí los monumentos.
Tan guapa que mis dos se separaron
y las Kio se doblaron un día que pasaba
ella por su centro,
a los ventrílocuos les duele el ano
desde que los muñecos
probaron sus metralletas.
Y yo no tengo la culpa
de que le hayan puesto
en los cuellos,
en los vuelos,
hexanitrato
de matinol.
Ni tengo por qué saber la forma
de
excomulgarme.
Me basta con saber que el corazón
es el mar rojo que se me abre
con sus dinamitas.
Ella es trilita.
Soy
explosión.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Pesadilla

de domesticar la pesadilla,
la cama es una caja de cerillas
y tu cabeza es inflamable
si se raspa.
El despertar es, a veces,
un consolador;
como pasar de la cárcel
al psiquiátrico
o esquivar un tren
para ser arrollado
por manadas de locomotoras.
No hay forma, no,
de calmar la sinopsis
de las camisas de fuerza
en las premisas de fuerza
en los tules maníáticos
de los microscopios.
Por eso sueño con catalejos
y de la herida veo lo grande
que podría haber sido,
del monstruo admito lo increíble
de haberse entrenado
y duermo calentito al aliento
del dragón.
Es que no hay manera, no,
de evitar las vigilias de vaho ferretero,
la tranquilidad del candado abierto,
la asfixia de saberse en otra alambrada
donde se extiende otro campo de candados
donde en cada candado hay otra alambrada
y todo es una náusea de llavero,
ese instrumento pendenciero
que permite perder todas en una
la amistad de las bisagras.
Me calma al menos el universo,
ese saber de galaxias que circulan,
ese sistema planetario que gira,
donde los satélites giran
y las personas giran
y las células giran
y los electrones giran
y los quarks giran
y casi nada es, en serio,
lineal.
Y vivir es eso:
sobreponerse al tiovivo
y dedicar tus lunes
al desmayo.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Artificiero
Aníbal Núñez
Tú tienes la culpa de cazar
sin la práctica de la diana,
eres tú quien se arriesga al oso
sin nociones básicas de Mallarmé.
Sin rebajas en tus sucursales
deberías decir poeta el modo
en que el suelo untado cayó
en la periferia de las tostadas.
Cuida y riega tus discursos,
disfraza los geranios de bonsáis,
dile al escaparate las estrías
que confinan tus espejos.
Que no te quejo de egoísta
ni te imploro las beldades,
sólo dime dame el modo, el estandarte
de tu época convulsa.
Vérsame el astro de lo furtivo,
nárrame la casualidad de tu borrico,
la causalidad de su flautista,
qué te hizo sumidero.
Cómo mataste sin mirar
la codorniz,
de qué modo los suburbios
se te edificaron.
Dímelo a la cara,
esbirro de las oportunidades,
cómo con la palabra
te hiciste artificiero.
Crínica filmografía
veo las crines, las lindes
del mar.
Las medusas son
sus amapolas.
No he consumido drogas
si te digo que al viento
abarcas más
que todos los espacios.
La arena es esta piel
que nos destensa.
Yo soy la presa que se apresa,
que, con prisa, se aprisiona.
Me parece que tus olas
no caben en la fotografía,
me encanta la geografía
de los mapas en contornos
que tiemblan si te mueves.
Quieras o no
eres sísmica, fílmica
y yo te capto.
Mi corazón dibuja
electrocardiogramas
con tu nombre.
En tus cines, por tus crines
abarco el mar
en mis pantallas.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Pandemia

el ladrido llano de las cornetas,
el alarido de los toneles sin edad
que envejecen el rol con sus tripas.
Como si fuera justa la calvicie
de lo poco,
yo le sumo la tempestad
de la alondra.
Ese es el argot de los sumisos,
así,
como el terreno que mete su cabeza
en la avestruz.
Por eso reclamo las alquimias
de las pompas de jabón
que se tornan acero
y calmo las alambradas
del telar.
Administrad los corazones de mil hombres
y veréis cómo estornudan su cenizo,
dadles de comer
y sabotearán los rellanos.
La crisis, la tisis, el iris
son la moria grande
de los bidones del rechazo.
Escribid, malditos griposos
del mañana,
ponedle punto y final
a vuestras fiebres,
orfebres, sin pausa,
olvidaros de la poesía
del medallón.
Que sólo nos salve la palabra
y le den por culo a la inyección.
Sin el síndrome de Van Gogh
martes, 10 de noviembre de 2009
Bigfoot

que se da un aire
como de gorila
ninguneando las huestes.
Se conforma con poco
y plantaría patatas
en los pasillos.
Piensa que la tele
es una caja tonta,
que el cine
es una caja grande
por estúpida,
que las cañas
del bar
jamás podrían
corromperlo.
Lo admite con fuerza:
la tele es tan tonta
que ahora ya es sólo
planicie.
Lo miro y sé
que en el zoo
hay animales
más felices,
que las dehesas
y las sabanas
les fueron usurpadas
con menos rencor.
Se conforma con poco,
con tan poco,
que acepta con cortesía
los venenos
y confunde los peluches
con petardas.
El bigfoot era él
una tarde de soslayo.
Sólo en el campo
abre a veces su cola
para mostrarnos
las estrellas.
Tiene el cerebro de Maxwell
y el síndrome de Estocolmo;
su corazón es tan grande
que sólo admite para él
los infartos.
Es tan enorme
que un día un piojo
le dijo que era de su especie
y se lo creyó.
Yo lo miro y sé
que el vino peleón
le sabe a Rioja
y que haría gradas
para animar a los cerdos.
Tal es su longitud
que el mismo piojo le dijo
que las mujeres hermosas
son feas
y dejó de masturbarse.
A veces me mira
y lo llevo al zoo
para que se reconozca
y se pierde en el gris
de los elefantes.
Es tan bueno
que hace de chófer
de los chupópteros
y siempre les deja
propina.
Por mucho que digan
Induráin no tiene tan
grande el corazón,
su latido es un torso
que eyacula.
Juré haberlo visto
atravesar La Castellana
y me llamaron loco
y, por borracho,
anunciaron en las revistas
mis avistamientos.
Ha huido, les dije,
corrompido por su piojo,
tiene rentas en los toldos
pero se afeitará,
creedme, se afeitará.
Y así es como el Bigfoot
se hizo leyenda.
Aguacero

(variación del camión del tapicero)
Atención, atención estrofa,
ha llegado a su beldad
el hedor del aguacero.
Aguamos islas, estertores,
urracas, mellizos,
plañideras, heridas
pus-ilánimes
y toda clase de liendres
y cacerías en mal estado.
No deje pasar
esta vacuidad.
Aguamos en cera,
samurai, tirón de pelo,
de piel y desgana.
Recogemos y entregamos
en su propio torbellino.
Desprecio ergonómico.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Diagrama

y los ombligos mordisquean los estómagos,
mastico carbón
y bebo de la copa ancha de la tristeza.
Tengo el hambre de todos los atropellos
y el vacío sublime al que acuden las moscas,
sí, los huesos de mis oídos son silbatos
donde se suicidan los insectos.
En días así adoro las recámaras
y lo áspero se me antoja delicioso,
soy una caja metida en otra caja
metida en el gris de las fotos antiguas.
Los ejércitos de pelusas se santiguan
y mis arterias son el muro de Berlín,
me salen las estrofas movedizas
y todo el escozor es un desagüe.
Que nadie me hable.
El corazón es un diagrama.
Las cabezas son estufas con diadema.
Creo que son obvias las diatribas;
la mueca hoy me queda diagonal.
Me faltan los tiempos, sí,
pero me sobran los días.
Las espadas de corcho se niegan
a desenfundar.
viernes, 6 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
Saltimbanqui

La sala está tan vacía
que se oyen coser
los forúnculos.
Pase, es sencillo,
demuestre en diez minutos
su vida de pensamientos.
Como si el mar
sólo fuera
arrecifes.
Ahora dígame su nombre
y su edad
puto saltimbanqui.
Qué experiencia tiene
en electromagnetismo.
Por favor, sea tiza.
Y tú allí como un subnormal
derrochándole a los letreros
sus avisos.
Una función es una correspondencia
¿unívoca o biunívoca?
Es unívoca, hijo de puta.
Y le digo que las asíntotas
son un amor imposible
y ya: le llamaremos.
Debí llenar la pizarra de omegas
y hacerme ininteligible.
Decir: sí.
Lleva usted razón,
granoblásticamente el mar
es una avutarda sin enseres.
Y una vaca es un vector,
y el prado rezuma
circunferencias.
Dejarlo bien claro:
existe un camino más sencillo
pero atraviese usted la catarsis.
Le haremos una segunda prueba,
nos gustó el numerito de sus derivadas,
repase usted a Fourier.
Y ya está, tú sí que sirves,
regrese de nuevo para divertirnos,
puto saltimbanqui.
Y, en el metro,
le digo no a los abordajes
y me sale un haiku:
No eres más que eso,
diez minutos de nada
en la entrevista.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
10 Haikus

Nick Flynn
Otra noche de mierda en esta puta ciudad
Mira el rocío,
parece que Dios vino
a miccionar.
Piensa que el hombre
sin techo le da casa
el asistente.
Cuando cocino
las pompas de vapor
parecen besos.
Llanto encendido.
No guarda la luz luto
en tanatorios.
En la colmena
la reina se atraganta.
Por fin el metro.
Cojo el cuchillo:
te voy a cortar la flauta
afilador.
Miro el semáforo.
Parpadean esdrújulas.
El haiku cuadra.
Te alquilo nueve
centímetros cuadrados
de corazón.
Maldito fango,
olvidó los pañales
el niño Dios.
Hall de hospital,
qué prisa por entrar
los fumadores.