jueves, 8 de agosto de 2013
Cualquier otra parte
Como hoy es día ocho del ocho y como todavía no tengo que entregarme de lleno a las conspiraciones matemáticas de Laplace y Fourier (técnicas bien elaboradas de complicarnos y facilitarnos la vida, todo en uno), puedo descubrir grupos nuevos y disfrutar de su música. Uno de ellos estupendo son estos DORIAN, con la canción Cualquier otra parte, que me han hecho viajar a eso, a lo que dicen, a cualquier otra parte en la que estoy mejor, muchísimo mejor que aquí. Y, sin querer, he cogido un lápiz y he dibujado a Lorenzo cogido de las manos que lo lanzan al universo para estar más lejos todavía de mí.
Y he escrito algunas cosas en algunos papeles, y me he apaciguado el berrinche y he cortado el chopped con un violín y he mirado a Isel desde dentro con lentes interiores que proyectaban su imágen sobre un ruedo donde danzaban dos pianos y tres gatos siameses, tan pegados los tres que parecían una flauta. Y luego veremos una película tan extraña y maravillosa que se parecerá al segundo más aburrido de nuestra vida juntos.
¡Alegría, han puesto una cuesta donde todo era plano... alegría!
Y he escrito algunas cosas en algunos papeles, y me he apaciguado el berrinche y he cortado el chopped con un violín y he mirado a Isel desde dentro con lentes interiores que proyectaban su imágen sobre un ruedo donde danzaban dos pianos y tres gatos siameses, tan pegados los tres que parecían una flauta. Y luego veremos una película tan extraña y maravillosa que se parecerá al segundo más aburrido de nuestra vida juntos.
¡Alegría, han puesto una cuesta donde todo era plano... alegría!
jueves, 1 de agosto de 2013
Ana Pérez Cañamares en el parlamento
Estaba escuchando a los políticos en el día de hoy ante la esperada comparecencia de nuestro querido presidente del gobierno y cuál ha sido mi sorpresa cuando uno del grupo de IU (creo) menciona los siguientes versos de Ana Pérez Cañamares de su poema Capitalismo y se los suelta a Rajoy:
Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar
sus cadáveres, las humillaciones
el secuestro de la inocencia
el expolio de los sueños
yo le voy a cobrar, no sé cuándo
Me ha encantado; la poesía se está colando en el Parlamento.
Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar
sus cadáveres, las humillaciones
el secuestro de la inocencia
el expolio de los sueños
yo le voy a cobrar, no sé cuándo
Me ha encantado; la poesía se está colando en el Parlamento.
viernes, 12 de julio de 2013
Carta a Lorenzo
Querido Lorenzo:
vienes en el mejor momento. Vienes
entre ruinas y las veremos levantarse desde tu poquedad. Querido
Lorenzo, lo que me gusta decir desde ya tu nombre. ¿Sabes? Te llamas
igualito que el Sol. Sí, esa cosa que verás entrar a través de la
ventana y que se encuentra a uno coma cinco por diez elevado a once
metros de tu nariz. Y te llamas igual que tu abuelo; verás lo
increíble que es tu abuelo.
Sé que todavía no me entiendes, que
apenas eres un bichito metido en una barriga, metida a su vez en un
pueblo, metido a su vez en los confines ensimismados del universo
enorme al que mirarás desde tu pequeñez. Pero ya vienes con las
constelaciones de tu lado.
Tu tía Isel y yo tenemos un plan
perfecto para robarte. Hemos decidido que, cuando nazcas, no haremos
absolutamente nada, te dejaremos crecer en el seno de tus buenos
padres, a los que queremos tanto como a ti. Pero en el momento menos
esperado, digamos un día en que ellos se cansen de ti (ya sabes,
aunque ahora no lo entiendas, llorarás y por hermoso que seas, pues
qué te voy a decir, no habrá quien te aguante en algunos momentos y
es normal que tus padres quieran abandonarte un poco, pero no te
preocupes...), o cuando no quede más remedio, te recogeremos en
nuestro seno y te llevaremos a un lugar maravilloso. Quiero decir que
tenemos tantas ganas de malcriarte que ni tú mismo te lo vas a
creer. Esperamos ser tus tíos estupendos, esos que desées que vayan
al pueblo continuamente para llevarte al cine o a las atracciones o
al sitio que tú desees; pero no todo va a ser estupendo; yo mismo,
que soy muy de ciencias, pienso aburrirte con las matemáticas y la
física, porque me gustaría mucho que aprendieras muchas cosas desde
pequeño y que luego todas tus clases te suenen a risa.
Tu papá piensa que vas a ser un
entusiasta de las motos y de las experiencias extremas pero yo sé
que serás un pequeño responsable más dado a la poesía que a la
velocidad. Desde muy pequeño, por mucho que le fastidie a tus
padres, te leeré versos de Bécquer y te contaré lo estupendo que
es mirar a las estrellas sin saber la fecha exacta de la última vez
que decidieron enviarnos su luz. Quiero contarte que España es un
país muy hermoso pero que más hermoso que España es el mundo y más
hermoso que el mundo es la alegría y que los seres humanos nos
esforzamos muchísimo por encontrarla. Tanto es así que te aseguro
que jamás la encontrarás pero, algunas veces, estarás tan cerca de
su vientre, que te parecerá tocarla.
Mi querido Lorenzo:
mira que vienes en un Julio caluroso
que hará brotar en tu frente las primeras minúsculas gotas de
sudor. Y ya verás... tu papá y yo las dejamos correr al principio
frente a los olivos, luego delante de las chicas que nos gustaban;
más tarde, cuando les dimos el sí quiero y, después, el día justo
en que viniste a visitarnos.
Te prometo que lograremos subsistir
hasta perpetuar tu estancia.
Te prometo que habrá estrellas entre
tus juguetes, que te haré mirarlas hasta notarles su ausencia; que
nos bañaremos en Torrenueva y verás que el mar no es para tanto;
prometo crearte una curiosidad tan grande que te corroa la conciencia
hasta hacerte brotar en cada pétalo su nostalgia.
Qué ganas tengo de abrazarte; ven
pronto, te quiero ya Lorenzo, te quiero:
Tu tío Pedro, el preferido, no lo
olvides.
Te quiero.
viernes, 28 de junio de 2013
Contención
No escribir:
dejar que el ano de la música
penetre en la hez
de mis sentimientos;
no sentir:
dejar que la hierba
hable por sí misma
y darle al pétalo
la razón.
No querer, no querer, no querer:
mirar a Isel hasta quedar
exhausto
como si el universo todo
hiciera Big-Crunch
en mi párpado
y me salieran macetas
de la ingle.
No gritar, nunca gritar:
salir al balcón
y contenerse
hasta ser pasto
del placebo.
Memorizar datos inútiles:
el diámetro del sol
es de 1,5 millones
de kilómetros,
la luz tarda algo más
de ocho minutos
en llegar
hasta
tu
nariz,
la masa
de la Tierra
es
la
hostia.
Y no escuchar:
dejar que diga la acera
lo que tenga que decir
antes de amenazar
con no pisar
su costura.
Y no vivir:
demostrar a la especie
que no eres de la especie
por el simple hecho
de ser de otra especie
diferente del tiempo
y el espacio;
sonreír hasta la agujeta
de la barriga,
sonreír hasta la paradoja
del verso:
sonreír.
Y dormir tranquilo
sabiendo nada menos
no saber
nada
de
nada
en
absoluto
salvo
Isel.
sábado, 18 de mayo de 2013
¡NOS CASAMOS!
Isel y yo nos casamos el próximo 25 de mayo en Torrenueva (Granada), junto al mar.
Nuevamente seremos Pangea
tal y como ya lo fuimos
en el principio.
Nuevamente seremos Pangea
tal y como ya lo fuimos
en el principio.
sábado, 2 de marzo de 2013
Nada
Cuando estoy solo en casa y me veo a mí mismo en frente de la nada, me siento el ser más valiente del mundo, capaz de saltar al abierto abismo de esa nada o, por el contrario, procurar abastecerla del alijo de universos que soy.
Pero no dura mucho la nada si primero colocas un buen disco en el reproductor y así, de repente, el vacío comienza a llenarse de una gran llanura de poesía donde sueño con esferas flotantes que pasan despacio frente a mis ojos, tan despacio que me desesperan y no puedo parar de decirles la velocidad que deseo. Pero en la nada de la que hablo no existe la energía cinética ni la altura con lo que mi corazón no se crea ni se aniquila sino que se diluye.
Basta ya de pensar que la nada es blanca y basta igualmente de pensar que la nada es negra. Mi nada es del color de las mochilas donde se han aguado los recuerdos y hacen de vientre las expectativas. Mi nada es del color flácido de la carne donde duermen las momias.
No sé cómo puede suponer vacío el gran espacio del que nada se sabe. Hay quien coge un trocito minúsculo de ese vacío y estudia tantas cosas de él que se olvida del propio espacio y crea un microcosmos de erudita ignorancia.
Hay muchas cosas que hacer en mi nada. Si decido pintar perderé la oportunidad de saber más sobre la termoquímica y si decido leer sobre las extradimensiones nadie leerá ni un poema mío más.
Cosa fácil y que intento.
Haga lo que haga la hermosa radiación impregnará mis oídos y así, prendido de algo olvidando el resto seguiré haciendo a mi nada la más ignorante de todos los campos de su propio espacio sin dimensiones.
No hay mucho que hacer en mi nada.
Voy, por lo menos, a darle un beso a Isel.
Pero no dura mucho la nada si primero colocas un buen disco en el reproductor y así, de repente, el vacío comienza a llenarse de una gran llanura de poesía donde sueño con esferas flotantes que pasan despacio frente a mis ojos, tan despacio que me desesperan y no puedo parar de decirles la velocidad que deseo. Pero en la nada de la que hablo no existe la energía cinética ni la altura con lo que mi corazón no se crea ni se aniquila sino que se diluye.
Basta ya de pensar que la nada es blanca y basta igualmente de pensar que la nada es negra. Mi nada es del color de las mochilas donde se han aguado los recuerdos y hacen de vientre las expectativas. Mi nada es del color flácido de la carne donde duermen las momias.
No sé cómo puede suponer vacío el gran espacio del que nada se sabe. Hay quien coge un trocito minúsculo de ese vacío y estudia tantas cosas de él que se olvida del propio espacio y crea un microcosmos de erudita ignorancia.
Hay muchas cosas que hacer en mi nada. Si decido pintar perderé la oportunidad de saber más sobre la termoquímica y si decido leer sobre las extradimensiones nadie leerá ni un poema mío más.
Cosa fácil y que intento.
Haga lo que haga la hermosa radiación impregnará mis oídos y así, prendido de algo olvidando el resto seguiré haciendo a mi nada la más ignorante de todos los campos de su propio espacio sin dimensiones.
No hay mucho que hacer en mi nada.
Voy, por lo menos, a darle un beso a Isel.
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