Esto, más que vivir, es encaramarse,
abrir el grifo por el que la sangre pasa,
decir: «Cielo a la vista», desde la tierra;
andar cogido de la mano del desastre.
Miro atrás para obtener la ausencia alguna,
cantan los grillos en los ojos, repta el sol
por la pisada; tiene la noche los pies descalzos,
sucios de andar por los bosques de la vida.
¡Qué desnudez la del viejo estanque! Sus manos
tienen cinturas; su agua, fuego ahora derretido.
Esto, más que vivir, es encaramarse,
medrar para que quede dentro el perro.
No sé los días que llevo sin dormirte,
corazón que antes me pertenecías.
Esto, más que vivir, es encaramarse,
salir de la casa para pedir refugio.
