jueves, 7 de julio de 2016

Xavier Forneret, llamado el Hombre negro

Puesto que mi labor no cesa en cuanto a conseguir dar a conocer o al menos poner algo de voz a autores que pasaron sin pena ni gloria en su época y siguen haciéndolo en la actualidad y que, seguramente por ello, sean los más originales de entonces y de ahora; publico la traducción de un artículo fantástico que salió en Le Figaro el 26 de julio de 1859. Escrito por Charles Monselet, fue uno de los pocos bosquejos que se hicieron de un autor, a mi juicio, magnífico, tanto por la brutalidad de sus pensamientos como por el humor negro de que hace alarde. André Breton hace varias referencias de este artículo en su Antología del humor negro y acierta de lleno cuando dice que “sirve más bien para excitar nuestra curiosidad que para saciarla” en cuanto a Xavier Forneret, autor muy prolífico y excéntrico.


Que yo sepa no hay ningún libro completo traducido de Forneret en castellano. Estoy, por ello, traduciendo Sans Titre y Encore un an de Sans Titre, que tendré preparados para finales de este año y que quedarán seguramente en el cajón a la espera, como el ya necesario Sentido-plástico de Chazal que ya terminé de traducir y que sigue esperando su momento. Imagino que Forneret será más fácil de sacar ya que los derechos están libres al haber pasado tanto tiempo desde que nos dejó. No así su obra que es un descubrimiento perpetuo. Adjunto, pues, el artículo, del que debo decir que el fragmento de El diamante de la hierba es prácticamente una copia (salvo algunas puntuaciones cambiadas y una o dos palabras) de la traducción de Aurora Martí de 1966 para el libro que incluye el mencionado relato: Las mejores historias insólitas (Una antología del horror y el misterio) publicado por Bruguera. Y si alguien se queda con ganas de más, puede leer algunos aforismos que tradujo y publicó el escritor Luis Valdesueiro en su blog lastimosamente desaparecido Las esquinas del día (aquí y aquí). También se puede comprar a muy buen precio la obra completa de este autor fabuloso en les presses du réel aquí



CAMPAÑAS LITERARIAS

LA NOVELA DE UN PROVINCIANO

I

Dijon todavía se acuerda de la primera representación de el Hombre negro, drama en cinco actos y en prosa. Fue en 1834 o 1835. El autor era un Borgoñón, un joven rico, pero cuyos hábitos fuera de la vida burguesa y provinciana tenían el privilegio de despertar la desaprobación de sus compatriotas. En primer lugar, no se vestía como ellos —¡primer agravio!—, le gustaba el terciopelo, las capas; llevaba un sombrero de una forma particular y un bastón blanco y negro. Cosas extrañas se han dicho de él: que vivía en una torre gótica donde tocaba el violín toda la noche. Por esta y otras razones, los naturales de Dijon estaban prevenidos respecto al Sr. Xavier Forneret; también su curiosidad se puso vivamente en alerta con el anuncio de el Hombre negro. El Sr. Xavier Forneret no deparó en gastos; la víspera de la representación, alabarderos, heraldos con trajes medievales se pasearon por las calles, agitando estandartes donde se mostraba el título de la pieza. Podría esperarse pues, si no un éxito, al menos una buena recaudación.

La sala del espectáculo se llenó, en efecto, pero el Hombre negro no tuvo ningún éxito; (creemos incluso que no llegó al final; hubo alboroto, reventadores). El Sr. Xavier Forneret hizo imprimir su drama con una cubierta simbólica de letras blancas sobre fondo negro. Hizo más, adoptó el sobrenombre de el Hombre negro, y firmó así varios volúmenes. Al mismo tiempo se refugió más que nunca en una existencia excepcional. Esta personalidad dispar, aunque sin aspectos ofensivos, irritó durante cerca de veinte años a los habitantes de Dijon y Beaune. Las gacetas locales no pudieron resistir la tentación de divertirse a su costa; se convirtió en el bicho raro de la comarca, se trató de interpretar su aislamiento; hubo bastantes procesos y escándalos. M. Xavier Forneret supo mantener continuamente la compostura. Sería divertido contar a modo de novela estas luchas de uno solo contra todos; y tales controversias, primero fútiles, que fueron poco a poco adquiriendo la proporción de dramas penosos.

Después de el Hombre negro, el Sr. Xavier Forneret ha escrito considerablemente; todavía escribe mucho. Sus obras, sin embargo, no han llegado nunca a la muchedumbre, a pesar de excentricidades tipográficas de todo tipo que, aparte de su valor, parecían encomendarse a llamar la atención. Los principales libros del Sr. Xavier Forneret están impresos en caracteres enormes; unos no contienen más que una línea en cada página; otros sólo están impresos por un solo lado, —lujo de buen gusto—; todos bautizados con títulos “antivulgares”. Lo cierto, por ello, es que estamos ante un escritor humorista; pero ahí está el peligro más que el atractivo. A Francia nunca le han faltado escritores humoristas, pero son menos apreciados aquí que en ningún otro sitio, sobre todo que en Inglaterra. Aquí los vemos generalmente como burladores o locos. No hay sino uno, en los últimos tiempos, el Sr. Alphonse Karr, que haya sabido conquistar cierta aceptación; quizá porque consintió dirigir su humor hacia las cosas industriales y hacer de su espíritu un arma contra los abaceros que venden con pesas falsas o que mezclan tierra con su azúcar moreno.

Casi todos los libros del Sr. Xavier Forneret han sido publicados en París. Investigar por qué han pasado desapercibidos es un estudio que nos ha parecido interesante; aclara ciertos aspectos novedosos sobre las tentativas provinciales; advierte, además, a los bibliófilos sobre volúmenes de una extrañeza excesiva, la mayoría de los cuales no han sido entregados al comercio; —pues, en cierta época, recuerdo haber leído este anuncio en varios periódicos: “La nueva obra del Sr. Xavier Forneret solo es vendida a las personas que envíen su nombre y dirección al impresor, M. Duverger, calle de Verneuil, y después de examen de su petición por parte del autor”. Cito más o menos.


II


Creemos que la primera manifestación del Sr. Forneret fue Dos Destinos, drama en cinco actos, publicado por el editor Barba, en 1834. Una viñeta (de Tony Johannot, ni más ni menos) representa a un hombre joven que se apuñala sobre un ataúd. Cuatro líneas de prefacio advierten al lector de que “esta composición de una joven pluma rápidamente dirigida no ha sido rechazada por ningún teatro”. No es en Dos Destinos donde encontraremos el talento del Sr. Xavier Forneret, como tampoco en Veintitrés, treinta y cinco, comedia-drama en un acto, aparecida el año siguiente en el mismo librero, con una litografía de Challamel esta vez. Son dos obras escritas con puntos de exclamación; las declaraciones de amor en ellas de este modo: “¡Un sí para mi corazón, o una bala para mi frente!”.

Hay que esperar tres años todavía. Entonces, nuestro joven provinciano publica un volumen con hojas de gran formato plegadas en octavillas: “Sin título, por un hombre negro, blanco de cara”. ¡Delicias para los présbitas! Impreso en gruesos caracteres redondos. Es una colección de máximas, formuladas tanto en prosa como en un solo alejandrino, algunas veces con un dístico. Comenzamos a ver que el autor ha vivido; es decir, sufrido. “—Lo poco que hay, para aquellos que lo quieran coger”, dice a guisa de prefacio. Cojamos entonces ese poco, escojamos entre esas frases dispersas.

Por nuestra parte, no nos gustan las máximas; encontramos en ellas un rasgo de despotismo y fatalidad; pero eso es una opinión completamente personal, y no podemos pretender imponerla. Las máximas del autor de Sin Título son, por otra parte, menos máximas que reflexiones; no siempre apuntan a la autoridad; su sentido permanece inconcluso algunas veces. Ejemplos:

« —El Honor no es muchas veces sino el Remordimiento.

« —Hay más frecuentemente dos hombres en uno que un hombre en dos.

« —En Carnaval, el Hombre coloca sobre su máscara un rostro de cartón.

« —A menudo no somos dignos del pensamiento que tenemos.

« —Un animal dijo a un hombre: —Véndeme tu alma. El hombre respondió: —Si te la pudiera entregar, y tú pagarla... »

No citamos sino las mejores; las hay incomprensibles, estrafalarias, innecesarias. El autor no nos obligó a cogerlo todo en su prefacio. Firma la última página como: “Xavier Forneret, llamado el Hombre negro”.
En 1840, otro volumen: “Todavía un año de Sin título, por un hombre negro, blanco de cara. París, E. Duverger, calle de Verneuil”. —Esta obra, impresa en las mismas condiciones que la anterior, pero más compacta, está ornamentada con el retrato del autor, litografía muy hermosa sobre papel de seda. Leemos debajo: “Es bastante bueno que se vea la cabeza que pensó, si acaso tuvo pensamiento”. El Sr. Forneret está representado vestido con un redingote negro con alamares; lleva una corbata negra que impide que la ropa blanca sea percibida. Tiene el pelo corto, dejando al descubierto una oreja algo grande, —la oreja “beaunoise”—; el conjunto de la fisionomía es agradable y fina. Cuando hemos visto al Sr. Xavier Forneret por primera vez, lo hemos reconocido.

Todavía un año de Sin título está dedicado al rey de los franceses.
Extraemos, según nuestro criterio, los pensamientos más característicos:

« —¡Cuántas veces el Luto que se lleva se asemeja a la cubierta de un libro sin hojas!

« —En ascuas, ya sabéis, pasan mil bellas y singulares cosas; —es la imagen de los escalofríos del amor.

« —El Hombre destruye; pero es castigado por ello, incluso mediante una bota perforada que representa al Animal que venga su piel, de la que está hecha.

« —La Niebla es la coquetería del Sol.

« —He visto un Buzón en un Cementerio.

« —No le corresponde a Dios descender a la Tierra, —sino al Hombre subir al Cielo. —Que sus acciones y sus buenos pensamientos arrojen la escalera y la rampa; —la puerta está hecha.

« —Es triste cosa pensar que Cada Uno tiene su nombre, —lo que quiere decir: “Tú no eres mi hermano”. —

« —Algunas veces una agudeza que se deja en la punta de la lengua es como un guante que no se quita cuando se lleva un hermoso anillo. Es distinguido.

« —Los grandes salones son anfiteatros donde se mezclan los Estudiantes de medicina1, y los cadáveres que se mutilan, los Sentimientos.

« —No es que se sea bueno, es que se está contento.»

He ahí la parte sensata, general, profunda. A su lado hay otra parte ya sabida, la personalidad imperiosa, unas veces ingenua, manifestándose mediante un solo grito, otras veces mística en exceso, o macarrónica, como en este ejemplo, que nos será suficiente: “—Todo o nada. Esas tres palabras son un par de gafas que enviar a la mujer que dice no poder leer bien en nuestro corazón, TODO y NADA será las dos lentes, y O, aquello que las sostiene sobre la nariz”.

Tras la página 395 que contiene la palabra fin, seguida de esas palabras en lo sucesivo sacramentales: “Xavier Forneret, llamado el Hombre negro, autor de un drama con tal nombre”, el lector se sorprende al encontrar todavía una veintena de páginas tituladas Después de fin y que contienen una veintena de pensamientos suplementarios.

He aquí las líneas con que termina el volumen: “Por ahora, adiós, lector mío; en cuanto a esto, esta vez, es todo; pero puede que un día os diga todavía, en dos libros conjuntos, cómo se puede amar a alguien mientras existe y cómo también se le puede amar cuando ha muerto. El primero de esos libros se llamará Ataúd vacío; el último: Ataúd lleno”.

No parece que ninguno de esos libros haya sido publicado hasta el momento.


III

La tarántula del lirismo picó, por ese tiempo, al Sr. Xavier Forneret. De ahí, la más singular posiblemente de sus producciones: “Vapores, ni verso ni prosa”. El señor Jourdain habría quedado encantado. Son bastantes odas, elegías, tanto por su perfil o número, donde rima cuando se puede. Se ha hablado mucho de las insolencias del Sr. Petrus Borel el licántropo, y de los desvaríos de Lassailly; todas ellos son sobrepasados por el Sr. Xavier Forneret.

Todas las piezas de su antología poseen una violencia prodigiosa.

En 1840, Tiempo perdido siguió a Vapores. Tiempo perdido es un volumen enorme, más grande todavía por esa particularidad de no estar impreso más que por una cara de cada hoja. Originalidad espléndida, que Xavier Forneret no tenía la necesidad de justificar con la ayuda de este prólogo modesto: “El momento de entonces es como esta especie de libro: quiere el blanco en sus páginas. En nuestro tiempo, lo que dura, es lo que no dura”. Tiempo perdido se compone de siete relatos de diversa naturaleza, titulados: —Un sueño, —Al oscurecer o un Pobre de noche, —Un Cretino y su harpa, —Un OJo entre dos ojos, —Una desesperación, —El Diamante de la hierba y A las nueve, en París. El conjunto de estos pasajes es lúgubre; no hay ninguno sobre el que no planee la muerte o, al menos, la imagen de la muerte. La menos triste es la historia de un Español que se suicida al ingerir, tras haberlo molido, el ojo de cristal de su amante.

Pero Tiempo perdido encierra una obra maestra; es Diamante de la hierba, un relato que no tiene más de veinte páginas. Lo extraño, lo misterioso, lo dulce, lo terrible nunca se enlazaron bajo una pluma de parecida intensidad. El principio posee la calma de una melodía:

«En una noche en que el aliento de los ángeles volaba sobre el rostro de los hombres, en una de estas noches en que querríamos tener mil pulmones, para darlos a todo este aire que parece venir de los jardines del cielo, —bajo enormes y viejos árboles plantados en briznas de hierba, un pabellón desplegaba hacia la luna sus alas oblongas y destartaladas.

Había allí un agua que lloraba al pasar sobre un lecho de espinas. Había unas piedras verdosas, donde los dedos del tiempo habían hecho grandes agujeros; mucho musgo alrededor de las piedras; muchas hojas secas, tal vez de tres o cuatro años; mucho misterio, mucho silencio, mucho alejamiento de todo lo que tiene vida humana. Allí un hombre hubiera podido creerse el primer o el último hombre, —en la Creación o en el Juicio de Dios. ¡Oh! ¡De qué modo la luna parecía ofrecer a cada hoja de los viejos árboles, a cada piedra del pabellón, al agua que se iba, a las zarzas que la detenían, su melancolía grave y sus lágrimas blancas! Pero pronto se cansó de mirar a la tierra, se cubrió un instante de un velo casi negro, y entonces no quedó para iluminar las cosas del lugar abandonado más que un ligero resplandor sobre la hierba. Era una pequeña luciérnaga que brillaba como las estrellas; —predecía un día hermoso tras la noche que pasaba».

Sabemos que la luciérnaga, según las supersticiones, anuncia con su aparición más o menos luminosa, una alegría o una desgracia. El autor prosigue, en el interior, la descripción de ese pabellón: una lámpara de cobre se agita, retenida por un cordón de seda rosa; sobre un sillón hay un cofre de Usassi. Pronto, una joven mujer aparece en la línea de arena de un sendero; acude, rápido, a una cita; —en ese momento, el pequeño verde amarillea; lo que es un presagio siniestro; —apresura el paso y entra en el pabellón. Encuentra a su amante asesinado.
No tiene más, pero hay ahí dentro efectos de silencio y de luz sorprendentes. La inquietud parece tomar cuerpo, el presentimiento se vuelve palpable. Los accesorios, como se dice en pintura, son tratados con una ciencia maravillosa y una nitidez que no es habitual en el autor. Los curiosos de estilo estudiarán el Diamante en la hierba.

IV

 Journal des Débats politiques et littéraires, jueves 6 septiembre de 1838
Se ha visto suficiente para hacernos una idea sobre la clase de talento del Sr. Xavier Forneret. Insistiendo en su escasa suerte en su carrera literaria, en una época donde los sirvientes de la fantasía fueron tan bien acogidos, ¿no podríamos llamarlo el desconocido del romanticismo? Su estilo, es cierto, carece de cualidades que lo liguen a un público. Él mismo se dio cuenta en algunas líneas del prefacio de Tiempo perdido: “Lo siento todo, pero nunca lo expreso bien”. Y otra parte: “Para el autor, en este mundo, la poesía lo es todo, es su sueño. Cuando él ha escrito, es el despertar, y el despertar le aflige. Se encontrara bien, se encontrara mal; lo ha sentido todo, no ha dicho nada, pues lo ha dicho a su manera”.

El Sr. Xavier Forneret exagera su debilidad; es mejor, en sus esfuerzos y en sus febriles aspiraciones, que cien escritores con su estúpida y serena abundancia. Tiene una naturaleza propia. Bajo el pico del crítico que golpea, este terreno inexplorado deja brillar a veces un filón de metal puro. ¡Traten pues de golpear a los otros!

La palabra misteriosa de la obra del Sr. Xavier Forneret, posiblemente la encontraremos en uno de sus volúmenes de pensamientos: “Escribir —dice—, es abusar de la Sensación, es devolverla mal; es lo contrario del Agua que se depura fluyendo”. Sin embargo nadie más que él trató de devolver la sensación, y frecuentemente nadie se aproximó más; toda su obra no es sino murmullo, relámpago más que luz, escalofrío, espasmos sin lágrimas. ¿Ha sido consciente de esta lucha continuada con la sensación, perseguida hasta los limbos del sueño, estrechada hasta en los delirios de la enfermedad? Yo creo que sí; pues, al mismo tiempo, ha exprimido repeticiones diversas, con una delicadeza infinita de matices, las imposibilidades del espíritu humano, las debilidades del estilo: “Muchas cosas del corazón, que no son comprendidas sino cuando se explican, se vuelven ridículas para aquel a quien las explicamos. El ciego entiende la palabra día; he ahí todo”. Otra vez, intentado completar su pensamiento, ha escrito: “El niño es puro, pero es insensible; ¡es triste! ¿La sensibilidad no es entonces sino la profanación de la Pureza?”
Estamos lejos de completar la serie de obras del Sr. Xavier Forneret. Habría que citar aún: —Y la luna brillaba, y el rocío caía, —Nada, —Líneas rimadas (1852), —Caressa, novela aparecida el último año, y una infinidad de folletos2.

Así pues, con tal bagaje, y con un mérito indiscutible, podemos vivir un siglo sin dejar rastro más que en la memoria de algunos íntimos —o en la libreta de un bibliófilo curioso al acecho de ediciones desaparecidas, como un servidor. Eso da que pensar.

El Sr. Xavier Forneret intentó, además, estrenar, con su dinero, un drama en el Ambigu-Comique3, bajo la dirección del Sr. Desnoyers. Ello le valió, en este lugar y otros, epigramas que constituyen la más grande publicidad que había obtenido en su vida. En cuanto a nosotros, siguiendo desde hace años la pista de estos libros y esta personalidad, lamentamos haber retrasado nuestro artículo hasta este día.

El Sr. Xavier Forneret vive ahora unas veces en Beaune, otras en París. Es siempre en parte el objeto de curiosidad de los transeúntes; pero él está resignado a ello. En una carta enviada a una Revista de Dijon, escribía esto: « Ese pobre diablo de pesadilla, se dice de mí. Gracias, mis buenos señores, pero estoy bien, no me quejo... Verán, señores, tengo una satisfacción que tal vez no aprecien y es que, cuando salgo, a pesar de mis pretendidas excentricidades de todo género, todos los niños pequeños me dicen: “Buenos días, buenos días, Sr. Forneret”con toda gentileza y nada de burla; y sus pequeñas voces infantiles provocan un gran revuelo en mi corazón».

¡Vean, he aquí un fantasioso que no es un mal hombre!

CHARLES MONSELET


    1. Forneret parece jugar con el lenguaje, en el original utiliza Carabins, el apodo que se daba a los estudiantes de medicina en Francia, cerca del término Carabine (Carabina: mujer de edad que acompañaba a ciertas señoritas, especialmente cuando eran cortejadas).
    2. Libro pequeño encuadernado en rústica.
    3. Fue un teatro situado en el parisino bulevar del Temple. Fundado en 1769, fue derribado en 1966.

domingo, 26 de junio de 2016

Fragmentos (I) de HISTORIA DE LA FILOSOFÍA OCULTA de Alexandrian

Para mí... la filosofía oculta es una necesidad constitutiva del espíritu humano...

La infancia... es un verdadero aprendizaje del mundo oculto.

La magia es pues el estadio presimbólico del pensamiento.

En la película interior del hombre que duerme, el mago reprimido dentro de él por la vida cotidiana se desquita: dialoga con unos padres muertos, produce apariciones y prodigios, despliega nuevamente el arsenal de conjuros y sacrificios rituales a fin de resolver sus dificultades íntimas.

El pensamiento mágico entra en acción cada vez que se presenta un problema ante el cual el pensamiento pragmático se queda impotente.

...como el niño que juega a ser señor del universo para librarse de la angustia de depender de los adultos.

“Tratan hacerme pasar por loco, por delirante, porque creo en la magia, y porque repito sin cesar que se hacen maniobras mágicas especialmente dirigidas contra mí (…). El mundo, a determinadas horas de la noche, en determinados días del año, del mes o de la semana, es un inmenso circo de embrujamientos muy bien disimulados que nadie advierte, pero que ordenan los acontecimientos”. (Antonin Artaud)

Las ideas extrañas del pensamiento mágico han permitido a veces paliar la insuficiencia de medios técnicos de una época. Y cuando eran vanas, servían al menos para evitar el desaliento, dado que una certeza ilusoria vale más que el tormento de la incertidumbre.

Agrippa escribió en 1527 De Incertitude et vanitate scientiarum et artium (Sobre la incertidumbre y la vanidad de las ciencias y las artes), donde sostiene antes que J.J. Rousseau que las ciencias y las artes son nocivas para el hombre y denuncia los abusos de las profesiones liberales de su tiempo en ciento tres capítulos que atacan sucesivamente a los gramáticos, los músicos, los médicos, etc.

Sereno de Samos, en sus preceptos de medicina, recomendaba colgarle del cuello al enfermo la fórmula abracadabra, repetida diez veces, para eliminarle la fiebre.

Antes, el ocultismo era una filosofía de cristianos decepcionados por la incompatibilidad entre las creencias paganas y el cristianismo; en lo sucesivo, será también una religión de ateos que no pueden resignarse a la desoladora aridez de un materialismo sin mitos.

...digo sólo que hay ahí una corriente desdeñada por la enseñanza académica, dejada a la discreción de falsos profetas, de la que se pueden tomar nociones en la investigación de la verdad.

Hermes Trimegisto, “lo que está arriba es como lo que está abajo, lo que está abajo es como lo que está arriba, para los milagros de una sola cosa”.

...”ley de la sizigía”: en el universo hay sizigías, parejas de realidades complementarias, el cielo y la tierra, el sol y la luna, el día y la noche, la vida y la muerte...

El culto a Helena es la parte sublima de la gnosis simoniana. Todas las religiones están llenas de megalómanos que se toman por Dios o por el Enviado de Dios: nada más común, en suma; lo que no distingue a Simón de los demás. Pero que haya tenido la idea de hacer del Primer Pensamiento de Dios un principio femenino (cuando el Dios del Génesis creó primero el universo y al hombre), de mostrar este principio yendo a parar a un burdel fenicio (cuando Atenea, salida de la cabeza de Zeus, permanecía virgen incorruptible), era de una audacia insólita tanto ante los paganos como ante los cristianos.

Cristianos, gnósticos y herejes se parecen tanto que se requiere una vigilancia extrema para distinguirlos.

Basílides llamaba a Dios “El que no es” a fin de mostrar que la Causa primera escapa a la razón y a la imaginación.

La Iglesia cristiana primitiva encontró en Marción a su primer cismático de envergadura, comparable a Lutero.

...los gnósticos dividían a los individuos en tres categorías: los hílicos, hundidos en la materia, incapaces de salvarse; los psíquicos, mejores que los anteriores, pero todavía ignorantes que necesitan “milagros” para justificar su creencia y “buenas obras” para merecer la salvación; y los pneumáticos, que disciernen por la gnosis lo verdadero de lo falso, y cuyo pneuma permanece incorruptible e inmortal hagan lo que hagan.

...Marcos consideraba que el psiquismo femenino dejaba escapar verdades intuitivas.

...la serpiente Ouroboros (“que se muerde la cola”), que unas veces representa las tinieblas y otras el Tiempo infinito, pero que de todas maneras marca el límite circular del mundo humano.

El gnosticismo, como fenómeno histórico, termina en el siglo V, cuando el triunfo del cristianismo sobre el paganismo, con los emperadores cristianos sucesores de Constantino, suprime momentáneamente el sueño de una Gnosis que concilia las religiones antiguas y la nueva religión.

...los surrealistas fueron innegablemente representantes de la Gnosis moderna, dado que preconizaban la salvación por el sueño.

El “conocimiento puro” invocado por los gnósticos no es el conocimiento científico: es un conocimiento original, del que la ciencia, la religión, la poesía y el arte dependen por diferentes razones sin llegar a agotarlo ni a asumirlo totalmente.

...los que piden que se tenga en cuenta en el conocimiento las intuiciones del pensamiento mágico, en suma, los que proponen un método de salvación a los seres que se sienten “extranjeros” en este mundo.

La palabra kabbala (que significa tradición) era utilizada ya en la literatura posbíblica para designar lo que no formaba parte de la Ley codificada, como las sentencias proféticas o los relatos hagiográficos.

Una palabra sagrada, cuando se sabe formarla, y en qué condiciones escribirla o pronunciarla, puede destruir o construir un mundo.

...abracadabra escrita en tantos talismanes de la Edad Media: era simplemente una contracción de Abreq ad hâbrâ (Envía tu rayo hasta la muerte), fórmula sagrada de evicción de los enemigos.

...los que examinan una cuestión con ojos nuevos distinguen en ella puntos importantes que escapan a los habituados, que a fuerza de profundizar en los detalles dejan de ver el conjunto.

El libro sagrado de la Kabbala es el Séfer ha-Zohar (Libro del Esplendor)...

...en el libro del rabí Hammenouna el Antiguo se explica ampliamente que toda la tierra habitada gira dando vueltas como en un círculo. Los unos se encuentran abajo, los otros arriba... Es por lo que, cuando la región de unos está iluminada, la de los otros está en las tinieblas. Éstos tienen el día, aquéllos la noche... Y este misterio ha sido confiado a los maestros de la Sabiduría y no a los geógrafos, pues es uno de los misterios profundos de la Ley.

La fisionomía del hombre es el libro en el que están escritos sus acciones y sus estados de alma.

¿Cuál es el águila que hizo su nido en un árbol antes de que el árbol existiera?

La Pequeña y Santa Asamblea (Idra Zoutta Kadisha) con que termina el Zohar relata la muerte del Simeón, que muere pronunciando la palabra “Vida” en presencia de algunos discípulos.

Lo admirable en De arte kabbalista es ver a un pagano, un musulmán y un judío discutir apaciblemente, testimoniándose un aprecio recíproco; Reuchlin da aquí una lección de tolerancia a sus contemporáneos, tan violentamente sectarios, y les muestra que el humanismo coloca la virtud por encima de los dogmas.

“Precaverse de las creencias pueriles que turban la conciencia; no buscar lo infinito sino en el orden intelectual y moral; no razonar nunca sobre la esencia de Dios; no conceder existencia real al alma; respetar la conciencia de los otros y no imponerles jamás siquiera la verdad; no romper por la fuerza el yugo de los esclavos que aman su yugo”, etc. (Éliphas Lévi)

Stanislas de Guaita fundó, en mayo de 1887 en París, la Orden de la Rosacruz, con la misión de combatir, allí donde la encontrara, la hechicería con sus torpezas y estupideces.

...Péladan era católico intransigente y enemigo de la filosofía alemana, mientras que Guaita la admiraba, y decía: “De los católicos, sólo los esotéricos y los místicos no son imbéciles”.


Guaita se volvió morfinómano; pero tuvo con la morfina la misma relación lúcida que Thomas de Quincey con el opio, y de ella sacó quizá la intensidad de sus percepciones del plano astral.

(Traducción de Francisco Torres Oliver)

martes, 10 de mayo de 2016

Fragmentos de MIGRACIÓN, de Jesús García Rodríguez

El triunfo de Eris, de Antonio Ramírez
Cómo uno dice el mundo es la manera que uno tiene de crearlo, de recrearlo.

...abre tu pecho al oro ciego de la noche...

Todos los caminos, todos los rodeos conducen a la luz del mar...

Hay un misterio en todo, brillando en la sal y en el zumbido de Agosto, luminoso como una vocal helénica...

...oh inmenso poema que se borra al mismo tiempo que se escribe.

En tu gran poema me pierdo, en esa magna dispersión que nos une.

...yo celebro el ascenso vertical de la calandria...

...agachados a la sombra de los umbrales, en las puertas rematadas con zócalos de color ocre, los artesanos trabajan el esparto, inmunes al rojo aullido de los lobos.

...bajo la honda pirita de la luna.

Mi canto sea el de los que pasan, el de los que no conocen refugio...

...con las pupilas vueltas hacia dentro...

...ninguna llanura es infinita.

...como un viento de mil cabezas...

...azules hachas chocando contra esternones o contra occipucios.

...cirros de ondulados mechones.

Pero toda la tierra es hogar, porque ningún sitio es morada. Vagar es el destino de este pueblo, cuya patria es la legua de terreno donde pisa su caballo...

Pues el pasado no existe, y el futuro ya ha sucedido. Y no hay tarea mayor, ni más excelsa, que mirar a lo lejos, en lo alto de los nervudos caballos de grises vedejas, cómo la estepa desaparece en el fuego del horizonte.

Magnitud sin límites del mundo, ante tus ojos. Bueno es lo malo, y para engañarte fue creado todo, para que nunca lo comprendas. La rosa de titanio se abre: en su interior hay bosques espesos, hay llanuras. Huye de ella, escapa hacia los dólmenes transparentes de las estepas sin caminos. No hay cansancio: tu aliento es el universo entero.

Y el viento, convertido en pez, se desliza entre los muslos de las mujeres que orinan, en cuclillas, a cielo abierto.

Y a lo lejos, el bélico bebedor de kumis, avanzando al galope, con una flecha clavada en la mejilla.

Por la sangre de los caballos fluye el universo entero, por la sangre de los ciervos, música de los guijarros, oh vasta noche asiática.

Apréndelo de una vez por todas, guerrero de cóncava aljaba: todo está en ninguna parte.

La vida dura sólo un segundo, un segundo largo y hondo como un millar de bosques, y no termina nunca. Y tumbados entre los carrizales, el viento es como un libro que sólo los que están en calma saben leer.

No llegar nunca, estar siempre en camino. Y cuando se cree haber llegado, comprender el engaño, saber que es sólo una pausa más, otro comienzo de una aún más larga marcha.

Una vida es poco, siempre demasiado poco. Pero una sola vida abarca la respiración de los astros, cumple su viaje diminuto, inconmensurable.

Cierra los ojos: lo que entonces veas será tu única morada.

El cielo y la tierra copularon, y parieron, entre relámpagos, un árbol de fuego.

...el horizonte ya no es límite, sino el umbral hacia otra parte.

...el pico versicolor de los tucanes...

Pues las estrellas fluyen por tu sangre y tu sangre palpita en la más remota de las galaxias.

Pues sólo el que siempre está de paso sabe que el pasado y el futuro no existen...

...los ojos verdes de un pájaro que es un tigre, curvo sobre el tronco cuya corteza araña.

Por tus anchas branquias, oh mundo de mil nombres, discurren la clorofila y las aguas vagabundas; y yo escucho tu bárbaro poema, épico cántico de oleadas convulsas por las que circula, perturbadora, la aromática frase de los vientos.

Y el mar a lo lejos, coloso de cintura de ola, vibrando bajo un cielo estático en el resplandor orbital de los atolones.

Oh, bajo el cielo admirable el mundo va componiendo palabra a palabra, ritmo a ritmo, el vasto y robusto friso del poema.

En los límites está tu pulso, mundo de frágiles vuelos.

Dices: Mañana, y el corazón se llena de águilas blancas.

...las montañas incógnitas...

El fin es sólo el comienzo, un seguir palpitando.

Existir no es un peso, sino un liviano elevarse.

Que tu vida sea de la materia del viento: pasar, pasar siempre, en una ráfaga: nada importa cuando nada es tuyo, y por eso lo posees todo.

Porque la muerte, como todo, es también mentira.

Es sólo ahora, no hay nada: sólo el broncíneo estridular de las cigarras.

Noche, honda eclosión de ópalos dorados, tu respiración es tumultuosa como la de un potro salvaje.

Pues incluso inmóvil, quieto en el mismo sitio durante años, tu vida huye sin descanso, irrepresable, hacia allí, hacia ninguna parte, pues esa es su naturaleza.

Basta un estremecimiento de los abedules para sentir que uno es algo más que uno mismo, que lo más íntimo de cada uno vaga con el viento, entre las hojas.

Los pubis de ópalo de las muchachas irradian una luz expansiva. La cabeza empenachada del guerrero aborigen vibra como una antorcha erecta.

Pues todo cabe en el mundo: la sobria rosa y la profusa orquídea, el asfodelo hediondo y el fragante filodendro, el sociable herrerillo y la nemorosa tangara, el procaz macaco y el clandestino okapi.

Y el destructor de los bosques, el hombre de piel blanca y mente enferma, sólo ama el dinero y el número - ¿acaso Dinero y Número no son uno y lo mismo?-. Y su amor al número es proporcional a su odio a la vida, y su odio a la multiplicidad es proporcional a su obsesión con lo uno. Mas él también, y todos los oropeles de su soberbia, serán sólo carroña lacerada en el vendaval inmisericorde del tiempo. Descanse en paz, y que el humilde acanto y el torvisco y el oloroso toronjil florezcan siempre sobre las ruinas de sus fútiles civilizaciones.

viernes, 26 de febrero de 2016

Fragmentos (II) de WALDEN, de Henry David Thoreau

El vicio y la enfermedad, que arrojan ese sombrío tono moral sobre el mundo, apenas existían para él.

...os recomiendo que siempre que sea posible realicéis todas vuestras tareas antes de que el rocío se evapore.

“La tierra, en especial si es fresca, posee cierto magnetismo que atrae la sal, el poder o la virtud (llámesele como quiera) que le da vida y que es la lógica de todo el trabajo y el esfuerzo que realizamos para mantenernos; el estiércol y otros sórdidos procedimientos no son sino los auxiliares sucedáneos de esta mejora”. (Cita de Terra, a Philosophical Discourse on Earth de John Evelyn (1620-1706), escritor y jardinero inglés).

La poesía y la mitología antiguas sugieren que la agricultura fue una vez un arte sagrado, pero nosotros lo practicamos con urgencia irreverente y descuido.

¿No me alegraré también ante la abundancia de las malas hierbas, cuyas semillas son el granero de los pájaros?

No nos encontramos con nosotros mismos hasta que no estamos perdidos, o en otras palabras, hasta que no perdemos el mundo y podemos reconocer dónde estamos y cuál es la infinita extensión de nuestras relaciones.

...allá donde vayáis los hombres os acosarán a zarpazos con sus sórdidas instituciones y, si pueden, os obligarán a pertenecer a sus lamentables sociedades caritativas.

¿Cómo van a cantar los pájaros si han talado sus arboledas?

¡También se pueden plantar patatas en el cementerio!

Disfruta de la tierra, pero no la poseas. Los hombres están donde están por falta de iniciativa y de fe, compran, venden y pasan sus vidas como siervos.

Amo lo salvaje tanto como el bien.

Los pescadores, cazadores, leñadores y otros cuyas vidas transcurren en los campos y en los bosques son, en cierto sentido, parte de la naturaleza, y a menudo tienen una disposición más favorable a observarla en los intervalos de sus ocupaciones que los filósofos o los poetas, que se aproximan con tanta expectación.

Creo que todo hombre que pretenda sinceramente conservar intactas sus facultades superiores o poéticas está inclinado a abstenerse de comer alimentos de origen animal y a evitar, en general, el exceso de alimento.

El tragaldabas es un hombre en estado larvario...

Nadie ha descarrilado por seguir a su genio.

Creo que el agua es la única bebida del sabio; el vino no es un licor tan noble...

No contamina al hombre el manjar que entra por su boca, sino el apetito con el que lo ingiere.

Hoy en día, vuestro anfitrión no os admite en su hogar, sino que pide al albañil que os construya uno al final de la callejuela, y la hospitalidad es el arte de manteneros a la mayor distancia posible.

El trabajador, mirando el fuego al atardecer, purifica sus pensamientos de la escoria terrenal que han acumulado durante la jornada.

Un granjero, un cazador, un soldado, un periodista y hasta un filósofo pueden acobardarse, pero nada puede intimidar a un poeta, pues éste actúa por puro amor.

Creo que debería regentar una enorme posada en el gran camino del mundo donde filósofos de todas las naciones pudieran pernoctar y en cuya enseña se leyera: “Bienvenido el hombre, no su bestia. Entrad quienes seáis dueños de vuestras horas y de una mente serena, y busquéis con seriedad el camino verdadero”.

Un hombre vestido de azul, cuyo techo ideal es la bóveda celeste que refleja su propia serenidad. No veo cómo podría morir: la naturaleza no puede estar sin él.

La región que no albergue una liebre tiene que ser realmente pobre.

La naturaleza no pregunta ni responde sobre nada de todo aquello que nosotros, mortales, planteamos.

Me siento agradecido porque esta laguna se creara profunda y pura como un símbolo.

Aunque la rajemos o la perforemos, no podremos comprender la montaña en su totalidad.

El día es un resumen del año.

¿Qué Champollion descifrará este jeroglífico de manera que podamos pasar la hoja y leer la siguiente página?

...la naturaleza tiene entraña y es la madre de la humanidad.

Muchos de los fenómenos del invierno sugieren una ternura inefable y una fragilidad delicada. Estamos acostumbrados a oír hablar de este rey domo de un tirano rudo y tremendo, que, sin embargo, adorna los bucles del verano con la galantería de un amante.

Debemos asumir la ínfima importancia que tiene un accidente. El sabio sabe ver en todo esto la inocencia del universo.

La naturaleza debe ser expeditiva, no hay lugar para ruegos estereotipados.

El universo es más amplio que nuestras ideas acerca del mismo.

¿Cuánto tiempo es capaz de pasarse un hombre cazando jirafas? La agachadiza y la becada pueden proporcionar también una curiosa diversión, pero creo que sería una caza más noble pegarse uno mismo un tiro en la cabeza.

...sed un Colón para continentes y mundos nuevos y enteros dentro de vosotros mismos, abriendo nuevos canales, no para el comercio, sino para el pensamiento. Todo hombre es el señor de un reino a cuyo lado el imperio terrestre del Zar es un dominio insignificante, una loma dejada atrás por el hielo.

Ése ama el suelo que será su tumba, pero no tiene simpatía alguna por el espíritu que quizás anime aún su arcilla. El patriotismo es un gusano en su cabeza.

Sólo los derrotados y los desertores van a las guerras, cobardes que corren a enrolarse.

Conforme simplifique su vida, las leyes del universo parecerán menos complicadas y la soledad ya no será soledad, ni la pobreza tal pobreza, ni la debilidad tal debilidad.

Deseo hablar en alguna parte sin límites, como un hombre despierto, dirigiéndome a hombres despiertos.

Mientras Inglaterra se esfuerza por evitar la podredumbre de las patatas, ¿nadie se esforzará por evitar la podredumbre del cerebro, mucho más extendida y fatal?

Si un hombre no marcha al mismo paso que sus camaradas, probablemente esté escuchando otro tambor. Que camine al ritmo de esa música, aunque sea más comedida y lejana.

Decid lo que tengáis que decir, no lo que deberíais decir.

Por mediocre que sea vuestra vida, enfrentadla y vividla; no la esquivéis ni la denostéis.

Dadles la vuelta a las viejas prendas; volved a los amigos de siempre.

Dios velará para que no te haga falta compañía.

No busquéis con tanta ansia vuestro desarrollo, ni os sometáis a demasiadas influencias; sólo conseguiréis disiparos.

Tan sólo aquello que se piensa, se dice o se hace gracias a una extraña coincidencia resulta finalmente bello y preciado.

La luz que nos ciega es nuestra oscuridad. Sólo amanece el día para el que estamos despiertos. 


Traducción de Marcos Nava García

martes, 23 de febrero de 2016

Los bocetos para las ilustraciones de Sentido Mágico

Pocos saben que hace un par de años, además de traducir Sentido Mágico, del siempre admirado Malcolm de Chazal, hice algunos bosquejos para algunos de esos poemas. Tengo muchos más dibujos y garabatos, de entre todo el desastre subo aquellos para los que, al menos, pensé un poco en el color. Cuando se publicó Sentido Mágico en Madrilenian, el editor comentó lo hermoso que sería un libro ilustrado con estos poemas y como yo me meto en todos los charcos, me lancé a esa aventura sin contar con el poco talento que tengo para este arte. Como me reencontré con el cuaderno en el que empecé esta labor, comparto algunos para espanto y alegría de todos. No quiere esto decir que vaya a salir una versión ilustrada de Sentido Mágico, de ser así no habría nadie mejor que Alenka Sottler para llevarla a cabo. Sirvan estos ejemplos como visiones de los fantásticos y pequeños poemas del mauriciano.

                       XXV

«Te amo»
─dice la mujer.
«Cuídate
de no amarme
demasiado
─dice el amante─.
Pues retornarías
a ti misma:
el amor es redondo».

                     XXXIX

Quien se asienta
cara al tiempo
tiene
el espacio
en la espalda.
Quien se asienta
cara al espacio
tiene
el tiempo
en la espalda.
El espacio-tiempo
de cara
es la noche.
Nadie la ve.

                                     CI

               El camino
              siempre tiene miedo
              en las curvas
              de ser aplastado
              por la luz.


CLVI

La mujer
siempre tiene
un corazón de repuesto
en su sexo.

CLXXV

La forma
es
el cambio de velocidad
de los colores.

CXCVII

El camino más corto
de nosostros mismos
a nosotros mismos
es
el universo.

CCCXXXI

El espacio
se apoya
en todo
y no descansa
sobre nada.

CCCLXXIX

Las ocas
marchan
en manada
de nalgas
bajo el sol.

DLXVI

Los pájaros pequeños
aprenden
solfeo
con los colores
de la primavera.

lunes, 22 de febrero de 2016

Fragmentos de LA FLOR DEL ANCÓN, de José Miguel Pérez Corrales

Lou Dubois
Au bout du monde
Los pasos de la mujer amada son sólo un murmullo de marañuelas risueñas, y al tiempo sombrías.

Una vela cuya llama asciende por momentos, vertiginosa, como si quisiera encender allá una estrella nueva donde ir a reposar las caricias nunca dadas.

La poesía escribe sin luz, ya no hay vela ni hay estrella, y si hay luz es que sale de unos ojos.

Busqué en la arena las huellas de la más bella de las bohemias. Aún, a la altura de mis ojos, sobrevivía una nube que toqué y tenía la ternura de su carne.

Caen chaparrones de noche sobre el océano.

Hay quien llena de anillos sus manos pero va desnuda por el camino de los acantilados.

Cada ola se sabe un cuento maravilloso

Bebí en sus manos las aguas violetas de todas sus uñas

...sabréis que la Poesía no es otra cosa que la Desmesura

“El amor que no es todo dolor, no es todo amor”. Sólo queremos pensar ocultamente.

He vagado por una tierra en llamas.
Se me llamaba el Indeseable,
Se me expulsaba de los países civilizados,
Y mi único hogar eran las cavernas marinas.

Hubo un poeta loco mucho antes de mí
En alguna estrella remota espero algún día echarme una absenta con él

Dulce como el roce de los dedos en la punta de los senos

la noche envidia tu belleza

antes de que las lenguas se anuden en un paraíso de insomnios

Qué increíble prodigio el de las voces de nuestras amadas!

oh su no ser más que ellas mismas,

Quién era el verano sino tú

sonrisas de escalera de incendios por donde huye una jirafa

Quién comparó tus pechos a bocinas?

Su mirada transforma los libros prohibidos en racimos de uvas negras

Por qué su sonrisa es distinta a todo?

...un manicomio de norias

Tu cuerpo es navegable hasta los hombros

Aquella muchacha cuyos cabellos se cubren de hierba cuando sueño con ella
Ya no será un acueducto

Yo estaba tonto de tus labios

Cuando las verjas se abren al solo recuerdo de tu nombre

MIS CARTAS DE AMOR PESAN UN BOSQUE

A lo lejos el faro de los deseos irresponsables

TUS OLAS PASAN DE UNA EN DOS

Allí hay alguien que te entregará la llave roja
Esa que levanta todos los eclipses

Tus ojos son dos guantes con un labio en cada dedo

Hubo un tiempo en que tú y yo
Éramos unos simples raíles de tranvía

EL AIRE TE BUSCA CON TODAS SUS MANOS

Y para colmo la vieja melodía de los centinelas
Que esperan de un día para otro la fuga de las pinturas

Como un pecho intacto en medio del cementerio

...tus labios como duraznos
Metralla de lo verde

Hay el doble del mundo donde todo son flores

Caprichosa como un trombón que antes de morir quiere ver una puesta de sol con gusanitos

Impertinente como una corbata de pajarita que se empeña en bajarse a los zapatos

ORILLA DE TUS PESTAÑAS

La feria enseña los dientes y planta girasoles en la negrura celeste
El hombre más alto del mundo se mete en los bolsillos las cabezas de los mirones

Ninguna como tus ojos vistiéndome de hoguera

arrojemos el baúl que contiene los secretos de la muerte

Pero qué terrible mutación de cristales

Relámpagos tan viejos que se quedan muertos sobre los campos

La bruja sabe que no puede chuparse los dedos porque la menta es tan alegre como los hongos

sería mejor subir esta escalera de hojas venerables

Se llama juventud a un cierto vagabundeo de las miradas