jueves 19 de noviembre de 2009

Manías


Yo no sé por qué abres los ojos de esa manera,
qué manía por comerme,
qué fijación por el huracán,
qué te habrán hecho a ti las tejas.

Yo no sé por qué ciernes tanto los labios,
qué manía por verme,
qué fijación por la pestaña,
qué te habrá hecho a ti mi boca.

De verdad que no sé por qué no me quieres,
si tienes esa puta manía
de hacerlo y ocultarlo,
qué te habrá hecho a ti mi sangre.

Bébeme
y calla.

Entrevista a Elena Moratalla en Poetas en el Aire


Aquí podéis escuchar la preciosa entrevista que Sebastián Galán y Martín Lozano hacen a Elena Moratalla el jueves 18 de Noviembre en el programa Poetas en el Aire de Radiovallekas. Acompañados por la música de José Luis Pardo, cantautor manchego que hace que la poesía vibre con su guitarra.

A la coordinadora del grupo Poekas, fundadora de TintaViva no le tiembla la voz en su defensa de los espacios que permiten los derroches del poema y sale triunfadora llevando como chaleco su tremenda bondad y simpatía. Un placer y una sonrisa supone escucharla.

miércoles 18 de noviembre de 2009

5 dibujos para 5 haikus







El pasado jueves 5 de Noviembre hablé de poesía japonesa en el programa que emito en More than Words, sala de cultura de ozú. Al final del programa prometí regalar un dibujo al mejor Haiku que me llegara, total, que sólo participaron cinco personas y decidí que cada una de ellas recibiera su premio. No son grandes obras, pero lo que importa es el detalle. Los cinco intentos más o menos acertados de Haiku fueron los siguientes:

SIRONA:
Cual serpiente
resbalo por tu piel
amado mío.

MAKEKA:
Sueños ausentes
tus suaves movimientos
en gran desorden.

ALMADELUNA:
Luna callada
perdida en un llanto
cantando al sol.

JADEL:
Entré de noche,
me quedé en silencio,
feliz he sido.

ENTIERRADENADIE:
Alfombra de hojas,
cielo de velo oscuro
eres otoño.

martes 17 de noviembre de 2009

Atentado

Tan guapa que los astronautas
pondrían su foto en las ventanillas,
y los poetas dejarían de escribir
acribillados.

Su ojo vale más que el Machu Picchu,
su estación es un metro sin paradas;
París sin ella es una escoria
y el Prado una colección de sabandijas.

El Tibet existe para escapar de su amenaza,
el Ying y el Yang eran tres pero la retiraron,
la brisa suena como una de sus maldiciones
y ni me hablen de comparar su pelo con el mar.

Y yo no tengo la culpa
de que le hayan puesto
en los labios,
en los radios,
bidones de amonita.

Ni tengo por qué dar las pistas
sobre el paradero del Santo Grial
(que es una, la más triste, de sus bufandas).
Ra era ella una noche de pijama
y La Meca una ceja sin peinar.

Tan guapa que hace que las manzanas
atraviesen las flechas por el corazón
y que sus equivocaciones le pidan perdón
antes incluso de arrollarse.

La bubónica del Decamerón,
la de los grados del cartabón,
la que infringe electrocardiogramas
y los llena de corcheas,
la que cuando toca el piano
es el piano el que la toca;
la clave de sol es su firma
y el eclipse de sol es su enojo

Un ovni es ella y un candil,
al del anís le dijo mono
y lo marcó para siempre,
a mí me dijo hola
y entendí los monumentos.

Tan guapa que mis dos se separaron
y las Kio se doblaron un día que pasaba
ella por su centro,
a los ventrílocuos les duele el ano
desde que los muñecos
probaron sus metralletas.

Y yo no tengo la culpa
de que le hayan puesto
en los cuellos,
en los vuelos,
hexanitrato
de matinol.

Ni tengo por qué saber la forma
de
excomulgarme.

Me basta con saber que el corazón
es el mar rojo que se me abre
con sus dinamitas.

Ella es trilita.

Soy
explosión.

lunes 16 de noviembre de 2009

Pesadilla

No hay modo alguno, no,
de domesticar la pesadilla,
la cama es una caja de cerillas
y tu cabeza es inflamable
si se raspa.

El despertar es, a veces,
un consolador;
como pasar de la cárcel
al psiquiátrico
o esquivar un tren
para ser arrollado
por manadas de locomotoras.

No hay forma, no,
de calmar la sinopsis
de las camisas de fuerza
en las premisas de fuerza
en los tules maníáticos
de los microscopios.

Por eso sueño con catalejos
y de la herida veo lo grande
que podría haber sido,
del monstruo admito lo increíble
de haberse entrenado
y duermo calentito al aliento
del dragón.

Es que no hay manera, no,
de evitar las vigilias de vaho ferretero,
la tranquilidad del candado abierto,
la asfixia de saberse en otra alambrada
donde se extiende otro campo de candados
donde en cada candado hay otra alambrada
y todo es una náusea de llavero,
ese instrumento pendenciero
que permite perder todas en una
la amistad de las bisagras.

Me calma al menos el universo,
ese saber de galaxias que circulan,
ese sistema planetario que gira,
donde los satélites giran
y las personas giran
y las células giran
y los electrones giran
y los quarks giran
y casi nada es, en serio,
lineal.

Y vivir es eso:
sobreponerse al tiovivo
y dedicar tus lunes
al desmayo.

domingo 15 de noviembre de 2009

Artificiero


si la emoción o la visión no se transmiten, no es culpa del hombre: es culpa del poeta, del artífice.
Aníbal Núñez

Tú tienes la culpa de cazar
sin la práctica de la diana,
eres tú quien se arriesga al oso
sin nociones básicas de Mallarmé.

Sin rebajas en tus sucursales
deberías decir poeta el modo
en que el suelo untado cayó
en la periferia de las tostadas.

Cuida y riega tus discursos,
disfraza los geranios de bonsáis,
dile al escaparate las estrías
que confinan tus espejos.

Que no te quejo de egoísta
ni te imploro las beldades,
sólo dime dame el modo, el estandarte
de tu época convulsa.

Vérsame el astro de lo furtivo,
nárrame la casualidad de tu borrico,
la causalidad de su flautista,
qué te hizo sumidero.

Cómo mataste sin mirar
la codorniz,
de qué modo los suburbios
se te edificaron.

Dímelo a la cara,
esbirro de las oportunidades,
cómo con la palabra
te hiciste artificiero.

Crínica filmografía

Quieras o no
veo las crines, las lindes
del mar.

Las medusas son
sus amapolas.

No he consumido drogas
si te digo que al viento
abarcas más
que todos los espacios.

La arena es esta piel
que nos destensa.

Yo soy la presa que se apresa,
que, con prisa, se aprisiona.

Me parece que tus olas
no caben en la fotografía,
me encanta la geografía
de los mapas en contornos
que tiemblan si te mueves.

Quieras o no
eres sísmica, fílmica
y yo te capto.

Mi corazón dibuja
electrocardiogramas
con tu nombre.

En tus cines, por tus crines
abarco el mar
en mis pantallas.