martes, 13 de abril de 2010

Viudo


Tenía quince años
la primera vez que enviudé.


Cada olivo se llamaba Teresa
y el primer beso: Teresa,
de fresa la lengua,
de Teresa el Chupa Chups.


Cogidos de la mano hasta el almendro
jugábamos a querernos con tanta entrega
que en otoño parecíamos Abril
y las aceitunas tenían la cáscara
añil
de la primavera.


¡Uno, dos, tres,..... cien!
Y en un santiamén
desaparecíamos,
cada esquina de su pelo
era un rincón donde esconderme
y siempre era una suerte
tropezarme con los cepos
y ser el primero
al que encontrara.


Corríamos hasta chocarnos con las paredes:
¡por mí y por todos mis compañeros!
Y Teresa sonreía el minuto más feliz
de toda mi existencia.


Y yo era un eclipse de Teresa:
Teresa sonriendo bajo el sol.


Un día se escondió
durante tanto tiempo
al hervor de los hospitales
que dejé de buscarla
hasta que la meningitis B
la encontró.


Y yo tenía quince años
la primera vez que enviudé.


Y cada catorce de abril
le llevo flores a Teresa
por su cumpleaños
y me hago tanto daño
que me siento aún
en los ojos
el flato
de su ausencia.


Teresa:
el amor más puro,
más sencillo
y menos cruel
de mi vida.


Tenía quince años
la primera vez que enviudé.

2 comentarios:

Nhoa dijo...

Tu poema me ha hecho llorar. Una preciosa tristeza.

Jose Antonio dijo...

Como tu dices,...el amor mas puro,...y el poema que más me ha hecho sentir... puro eres tu Pedrito!! puro es tu sentimiento... gracias por mojarme los ojillos...
Un abrazo Pedro!!!

PURO ES EL SENTIMIENTO QUE MUEVE A LAS PERSONAS BUENAS!!! no cambies!