jueves, 29 de octubre de 2009

Crochet


Tan sencillo como que Dios
te hizo crochet
en los ojos.


Cómo explicar, si no,
las colas, los puentes
abarrotados de nobleza
que esperan adularte
el torreón.


Tan fácil como que tus ojos
son molinos
que abatanan la consciencia.


Hereje que eres del medievo,
qué clase de hechizo osas
adjudicarme,
yo, que truco las armonías
por si desespero.


Trivial como que los demonios
aprendieron punto de cruz
para hilvanarte.


Qué sentido, pues, las manías
que me aferran a tu figura,
los corchos que te hacen portal
y qué santidad me envuelve
a mí, el poco Sebastián,
qué flechas me suturan.


El trébol de mis suertes,
el hambre de mis huestes,
qué nuez y qué palanca
acurrucan mis desgastes.


Conciso como que la sangre
es el alimento que requieres
y desechas.


Dame tu beso, diablo,
toca el piano, huésped,
parásito del corazón;
te alquilo gratis las verbenas,
elastizo para ti las venas,
sé mi malvado redentor.


Sencillo como que el veneno
adecua con precisión
las desgracias.


Y con qué alegría se suicidan
los cartapacios.


Admito mi derrota.


Quiéreme al tiento.


Me basta el aliento
del licor.

1 comentario:

Susana dijo...

Tengo sueño... rapido, elige relato o poema... ambos... te quedaras sin nada...

Te dejo un poema de una amiga del chat. Es tb de Jaen. Creo que a ella si la hicieron con la savia de los olivos...

SIN TECHO

Amanece sin reloj
la poca fortuna del invierno
que a sus pies se agitan sin abrigo.

Amanece.

Y otra vez el perro ladra
con su boca de pulgas.

Amanece sobre una cabeza
de cartón
y un cuerpo de papel
sin reciclar.

En la calle dormita
el ínfimo equipaje
que trajo a este mundo.